Comienza una nueva etapa, una nueva década
y es momento de dejar atrás lo que nos impide avanzar.
Doy gracias al espejodelcoaching y a ti
por las experiencias y aprendizajes realizados.
Ha llegado el momento de decir adiós a lo viejo
y dar la bienvenida a lo nuevo.

 

Sin máscaras, sin etiquetas, estoy en isabelsantiago.es

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Afilar la sierra

Alguien me ha regalado hoy volverme acordar de esta maravillosa metáfora, de la que normalmente nos olvidamos.

Estamos tan ocupadas(os) del día a día, que nos olvidamos de cuidarnos, nos olvidamos de la importancia de leer, de la importancia de comer sano, de la importancia de descansar, de regalarnos el espacio suficiente para cargar pilas, para renovarnos internamente.... lo importante es avanzar, avanzar, avanzar, cueste lo que cueste... y nos olvidamos que si no recargamos pilas, sino alimentamos nuestro cuerpo, nuestra alma, nuestra energía acabará agotándose, acabaremos enfermando.

Tiramos hacia delante con todos
los DEBEMOS, TENEMOS QUE
y nos olvidamos de lo que QUEREMOS

perdemos de vista nuestro objetivo real, perdemos de vista las cosas que realmente nos permiten alcanzar esos objetivos.

Así que ya que me han hecho este precioso regalo, voy a compartirlo con vosotras(os) y espero que os ayude a tomar conciencia de las cosas que no estáis haciendo para tener

una vida más feliz con mucho menos esfuerzo.

 

Afilar la sierra es uno de los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva, libro que os recomiendo leer.

Trabajo que a veces olvidamos y que yo os puedo ayudar a retomar.
Este es un buen comienzo, para darte cuenta que

NO ESTÁS AFILANDO LA SIERRA


Iba a incluir una foto de un leñador, cuando he pensado ¿y porque no de una leñadora? ciertamente tanto hombres como mujeres hemos de practicar el ejercicio de afilar la sierra en todas las áreas de nuestra vida, o al menos en las más importantes. Y he decidido no incluir ninguna ya que en el buscador o me aparecían camisetas a cuadros para mujeres o mujeres con poca ropa y un hacha. Así que he decidido no incluir la foto.


 

El Leñador Tenaz

"Había una vez un leñador que se presentó a trabajar en una maderera.
El sueldo era bueno y las condiciones de trabajo mejores aún, así que el leñador se propuso hacer un buen papel.

El primer día se presentó al capataz, que le dio un hacha y le asignó una zona del bosque.
El hombre, entusiasmado, salió al bosque a talar.
En un solo día cortó dieciocho árboles.
-Te felicito, le dijo el capataz. Sigue así. Animado por las palabras del capataz, el leñador se decidió a mejorar su propio trabajo al día siguiente. Así que esa noche se acostó bien temprano.

A la mañana siguiente, se levantó antes que nadie y se fue al bosque. A pesar de todo su empeño, no consiguió cortar más de quince árboles.
-Debo estar cansado, pensó. Y decidió acostarse con la puesta de sol.
Al amanecer, se levantó decidido a batir su marca de dieciocho árboles. Sin embargo, ese día no llegó ni a la mitad.

Al día siguiente fueron siete, luego cinco, y el último día estuvo toda la tarde tratando de talar su segundo árbol.

Inquieto por lo que diría el capataz, el leñador fue a contarle lo que le estaba pasando y a jurarle y perjurarle que se estaba esforzando hasta los límites del desfallecimiento.

El capataz le preguntó:
-¿Cuándo afilaste tu hacha por última vez?.
-¿Afilar? No he tenido tiempo para afilar. He estado demasiado ocupado talando árboles."

*Historia extraida del libro "Déjame que te cuente" de Jorge Bucay


Yo sé que TÚ sola(o) PUEDES, ahora recuerda que no estás sola(o),
yo te puedo hacer el camino más fácil, más rápido y acompañada(o).

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