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El canto de sirena

 Canto Sirenas Pintura John William Waterhouse
Pintura de John William Waterhouse (1849-1917).
Pintor inglés asociado al neoclasicismo y luego al movimiento artístico prerrafaelita.

 

El simbolismo de los cantos de sirena hace referencia a un viaje, a un proceso de renacimiento, de curación. El canto de sirena, son todos los mensajes que recibimos y que tienden a distraernos de nuestra trayectoria de renacimiento.


Las personas que cuestionan tus decisiones
entonan los cantos de sirena que debes dejar de escuchar.


Los comentarios de los amigos, de la familia, las dudas de los que te dicen que te quieren y te preguntan si te has pensado bien la decisión de separarte, de casarte, de tener un hijx, de cambiar de trabajo, de piso, de coche, de ropa, de zapatos, de peinado, de bolso...

Los cantos de sirenas son esas voces que te dicen que no emprendas, que busques un trabajo seguro, que estudies una carrera con salida, que pintar está bien pero no tiene futuro, que del baile, de los sueños no se puede vivir.

Los cantos de sirena vienen de todxs aquellxs que rechazan y no pueden aceptar que, tras un cambio radical en la vida, la persona ahora está mejor que antes. Que hay un camino fuera de lo establecido.


Sólo cuando nos levantamos con la utopía, las cosas cambian.


 

METÁFORA

"Ulises escucha el canto de las sirenas pero no se rinde a ellos. Ni permite que los suyos se pierdan. Para ello el astuto ha sellado sus oídos con cera de abejas. Y él mismo se ha hecho atar fuertemente al navío con inexpugnables nudos, pues sabe de su humana flaqueza y no quiere sucumbir a la poderosa seducción que le dice que ya no se esfuerce más, que cese su viaje, que descanse en la ilusión y se detenga.

Entretanto la sólida nave en su curso ligerose enfrentó a las Sirenas: un soplo feliz la impelía, más de pronto cesó aquella brisa, una calma profunda se sintió alrededor: algún dios alisaba las olas. Levantáronse entonces mis hombres, plegaron la vela, la dejaron caer en el fondo del barco y, sentándose al remo, blanqueaban de espumas el mar con las palas serenas.

Yo entretanto cogí el bronce agudo, corté un pan de cera y partiéndolo en trozos pequeños, los fui pellizcando con mi mano robusta: ablandáronse pronto, que eran poderosos mis dedos y el fuego del sol de lo alto. Uno a uno a mis hombres con ellos tapé los oídos y, a su vez, a la nave me ataron de piernas y manos en el mástil, derecho, con fuertes maromas y, luego, a azotar con los remos volvieron el mar espumante.

Ya distaba la costa no más que el alcance de un grito y la nave crucera volaba, mas bien percibieron las Sirenas su paso y alzaron su canto sonoro: "Llega acá, de los dánaos honor, gloriosísimo Ulises, de tu marcha refrena el ardor para oír nuestro canto, porque nadie en su negro bajel pasa aquí sin que atienda a esta voz que en dulzores de miel de los labios nos fluye.

Quien la escucha contento se va conociendo mil cosas: los trabajos sabemos que allá por la Tróade y sus campos de los dioses impuso el poder a troyanos y argivos y aún aquello que ocurre doquier en la tierra fecunda’.

Tal decían exhalando dulcísima voz y en mi pecho yo anhelaba escucharlas. Frunciendo mis cejas mandaba a mis hombres soltar mi atadura; bogaban doblados contra el remo y en pie Perímedes y Euríloco, echando sobre mi nuevas cuerdas, forzaban cruelmente sus nudos.

Cuando al fin las dejamos atrás y no más se escuchaba voz alguna o canción de Sirenas, mis fieles amigos  se sacaron la cera que yo en sus oídos había colocado al venir y libráronme a mi de mis lazos". 

Homero, Odisea XII, 166-200

 

En los enormes océanos flotantes
hice todo lo que pude por sonreir,
hasta que tus ojos y dedos cantarines
me arrastraron amorosamente hasta tus ojos.

Y tu cantaste "navega hasta mi, navega hasta mi,
deja que te envuelva.
Aquí estoy, aquí estoy, esperando para abrazarte.

¿Soñé que soñabas conmigo?
¿Estabas aquí cuando navegaba a toda vela?
Ahora mi necio bote yace apoyado,
roto y sin amor, contra tus rocas.
Porque cantaste "no me toques,
no me toques, vuelve mañana"
Oh, mi corazón, oh mi corazón
rehuye la tristeza.

Estoy tan confuso como un recién nacido.
Me asaltan tantos acertijos como a la marea.
¿Debería quedarme de pie entre las olas?
¿O debería yacer con mi prometida, la muerte?

Oyeme cantar,
"Nada hasta mi, nada hasta mi, deja que te envuelva"
Aquí estoy, aquí estoy, esperando para abrazarte.

Cuando decides emprender un camino en tu vida, sea cuál sea, prepárate para los cantos de sirena de las personas que más quieres que te ahuyentarán de tu camino, sólo si realmente crees en ti, en tus decisiones, en tus sueños, entonces dejarás de escuchar esos cantos y estarás más cerca de conseguir aquello que deseas... si te alejas y los sigues oyendo, escucha a tu corazón, quizá esos cantos de sirena no están fuera, sino que es tu mente, tus propias dudas, tu falta de confianza en ti mismx.


"Cuando dudes qué hacer, párate; cuando lo tengas claro, corre". CONFÍA EN TI.


 

Yo sé que TÚ solx PUEDES, ahora recuerda que no estás solx,
yo te puedo hacer el camino más fácil, más rápido y acompañadx.


No te creas nada de lo que te digo, sólo juega, prueba, experimenta, vívelo y decide por ti mismx.

 

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